
He oído a veces hablar del cielo de Madrid, como si de un lugar común se tratase, tan común como la primavera, o el otoño, o la noche en las novelas policíacas. Es el cielo de los cuadros de Goya, de fotografías sepia en tiempos en guerra, de brillantes "españoladas" cinematográficas... El cielo que se cubre con una boina gris algunos días del año, "enfermo de polución". En Madrid -en su cielo y en su suelo- se concentra la vida en toda su diversidad )de esto ya me dí cuenta hace mucho tiempo), la idea nietzscheana de que "la realidad es plural" aquí se torna bastante verdadera (asumiendo el significado de veradd en su forma más subjetiva).
Cada uno ve lo que quiere en el cielo de Madrid, tan común, tan llano, y a la vez tan único; es uno de esos lugares donde lo feo tiene encanto, por su autenticidad, por su completa unicidad. No es revelador que diga esto, sólo basta con observar cómo se trata a Madrid en cualquier manifestación artística propia del mundo cultural español... Madrid siempre es distintito, con varias caras, poliédrico, con un millar de connotaciones... y sin embargo tras este amalgama de sentimientos y visiones, Madrid siempre es Madrid, un mito -falso y real al mismo tiempo, como casi todos los mitos-, especial para muchos, para casi todos, porque es verdad esos que dicen: no hace falta ser de aquí para ser de Madrid; la ciudad de todos, con sus luces y sus sombras; Madrid y su normalidad, sus gente y su cielo. Todos es igual y distinto. Puede que sea la ciudad grande donde la gente es "más de aquí", acoge en su poca monunmentalidad, en su llaneza, porque creo que parece modesta, se parece a nosotros, tiene la misma lúcidez y oscuridad propia de la naturaleza humana, ciudad humanizada, Madrid es una mujer capaz de sorprendernos, castigarnos y admirarnos al mismo tiempo. Pensadlo, esto no es simple prosa disfrazada de sentimentalismo y lírica vulgar, por mi parte hay mucha verdad en esto. Y siempre -decídselo a la persona amada, y más para los de esta península de estíos bravos- nos quedará Madrid, nuestra aunque no lo parezca a simple vista.
Cada uno busca en Madrid lo que quiere, o puede: unos buscan futuro en su cielo, futuro y sueños, vivo temporalmente en un sitio rodedao de gente así... Los de las cuidades pequeñas, tranquilas, -los de las "villas", "villanos" al fin y al cabo-, será por las características propias de nuestra condición de jóvenes expertos e inexpertos -depende del momento y las circunstancias-, tendemos a buscar más, a mirar más allá del cielo de nuestros ciudades porque pensamos que eso es demasiado poco para nosotros, reclamamos "ambiente", queremos aun más estrellas -brillen o no-, necesitamos volar, sin embargo, y aunque a veces he renegado en más de una ocasión de la tranquilidad, incluso pasividad, de la preciosa Cáceres -hoy aún más preciosa-, ayer me di cuenta de que dejaba más cosas en su cielo de lo que imaginaba; porque todos los cielos son iguales, y el cielo es el mismo en todos lados... como el amor es amor en todos lados, la familia es familia en tdodos lados, y la amistad es amistad en todos lados; y el cielo no es más que eso.
Gracias chicas, y, claro, gracias chicos por las madrugadas de agosto. Nos vemos. Abrazos desde Madrid, donde todo es tan distinto como meticulosamente igual.